31 de diciembre de 2013

Un GRAN año! Gracias, 2013

No quiero finalizar este 2013 sin hacerle una mención especial en este blog. Ha sido uno de los mejores años de mi vida, y diría que el más fructífero o al menos, uno de ellos. No habrá sido grande precisamente por nadar en la abundancia, ya que si económicamente tenemos que evaluarlo, ¡se lleva un súper cateo! Pero ha sido tanta, tanta la riqueza no material que nos ha dado... que no hay dinero que pueda comprarla.
Así que aquí mi pequeña recopilación del que ha sido un GRAN, en mayúsculas, gran año para mi.

Comenzó a labrarse, se podría decir, de la peor manera posible: en un 2012 que me dejó sin trabajo, algo tan habitual en estos tiempos. Y no sólo quedándome sin trabajo, sino ocasionado en parte porque una compañera, queriendo hacer una gracia sin mala intención, me rompió el hueso del coxis que me tuvo bien dolorida gran parte del verano. Pero qué bueno es el dicho que dice que se cierra una puerta pero se abre una ventana...

Otro pilar importante flaqueaba, la salud de mi hombre. Tras casi tres años de médicos y mareos varios, de listas interminables de espera para hacer las pruebas pertinentes, decidimos contratar una mútua. Todo apuntaba a un diagnóstico muy difícil de asumir, las pruebas realizadas y los médicos visitados parecían acabar en la misma conclusión; una enfermedad degenerativa. Además, o también relacionado con, todos acusábamos signos serios de ansiedad y decidimos que era necesario oxigenar nuestra familia, aunque eso fuese algo contraproducente económicamente hablando, se había convertido en algo necesario y vital. Más necesario y vital que mi sueldo, y eso que somos de los que 'no podemos pasar sin mi sueldo', pero es que al final, todo es cuestión de prioridades en esta vida. Nosotros hemos renunciado a muchos 'pequeños lujos', y a cambio hemos obtenido muchos 'grandes tesoros'.
Busqué trabajo, pero decidimos que si agotado el plazo, no había salido nada, íbamos a aprovechar el paro que tenía acumulado y luego... cinturón apretado. Así que había que aprovechar el tiempo que iba a estar cuidando de los míos, y de allí surgió otra gran idea.

Con la vista puesta en un año cargado de buenas intenciones y buenos deseos, comenzó el 2013 así de bien,  con una fiesta que duró hasta bien entrada la madrugada, donde lo pasamos genial con unos amigos y  mi hermano.
 


La siguiente gran decisión, la de volver a estudiar. Algo que llevaba mucho tiempo dando vueltas en mi cabeza y que por fin, había llegado el momento de materializar. Había poco tiempo hasta los exámenes, pero lo íbamos a intentar... y así comenzamos a preparar las pruebas de acceso para la Universidad, con la vista puesta en Magisterio Infantil.

Además llegó una gran noticia. Tras muchas pruebas, realizadas todas en apenas medio año con la mútua contratada, llegó el mejor resultado: mi amor estaba bien. Ya no le dolía nada. Las pruebas realizadas lo habían estudiado exhaustivamente, no quedaba nada más por hacer... y todo había dado un giro de 180º. Estaba sano. No había diagnóstico desesperanzador. Mamá en casa surtía efecto, este ritmo no está hecho para la familia, sobre todo si no tienes a nadie que te pueda echar un cable. Así que había que hacer algo, y de ahí la intención de tener horarios compatibles con la educación de mis hijos, trabajar en educación... algo que por otra parte, si hablamos de pequeñines, me apasiona. ♥

La salud es el tesoro más grande que tenemos, sin duda. Había llegado el momento de dejar de fumar. Y lo conseguí, aunque fuese a costa de casi 12 Kgs ganados que en realidad poco me preocupan, porque se que se perderán cuando llegue el momento. Y en marzo, el día 1, será mi primer aniversario sin humo.

No ayudaron mucho los nervios y la ansiedad que producen unos exámenes tan importantes para mi, de cara a no coger más peso... pero valió la pena, porque en menos de 4 meses, conseguí aprobar el acceso a la universidad con nota suficiente para acceder a la carrera que quiero. No era la nota que me habría gustado sacar, pero tampoco estaba nada mal. Lo pasé muy mal, fueron muchos los nervios, estuve a punto de no presentarme, pero todo valió la pena. Hacía mucho tiempo que no lloraba de emoción, cuando me desplomé entre lágrimas en los brazos de mi marido, celebrando que era 'APTA' para acceder a estudios superiores. Estaba un poco más cerca de uno de mis sueños más inalcanzables.

Con el verano, encontramos un lugar mágico para nosotros, donde disfrutar de la naturaleza, que nos cargaba las pilas de una forma excepcional. A falta de casita de fin de semana, nos compramos una tienda estupenda para ir muchísimas más veces a nuestro pequeño paraíso. Y allí, de fin de semana, llegó otra buena noticia: el curso intensivo de catalán también dio sus frutos, un 8.9 me daba el apto con la titulación necesaria en catalán para poder trabajar en educación.

En septiembre, por la imposibilidad de realizar ahora mismo magisterio infantil a distancia (espero que en un par o tres de años ya lo hayan aprobado), me meto en un ciclo superior de Educación Infantil: la cosa es ir entrando en materia para no tener que volver a trabajar nunca en sitios asquerosos como el último en el que estuve. Y de nuevo apelando a que en la vida no existen casualidades, sino causalidades, a pesar de ser de los peores sitios en los que me he ganado el pan, he de decir: GRACIAS. Gracias, porque si no hubiese sido porque me echasteis a la calle, pasado el año, como llevais haciendo casi una década con todos vuestros trabajadores y no me hubieseis asqueado tanto, posiblemente todo esto no habría sido posible.

Y no finalizaron aquí las cosas, no... porque el día de mi 35 cumpleaños, una beta que apenas se atrevía a decir algo, anunciaba tímidamente 7.69 mIU/ml de HCG. Esa hormona que sólamente produce una placenta humana: ¡estaba embarazada!!! Un otoño maravilloso, donde otro sueño había venido a nosotros, nuestros tres tesoros, nuestros tres Ases.


Unas pérdidas nos tuvieron muy angustiados, pero la ecografía de las 12 semanas nos anunciaba que nuestro bebé estaba sano, perfectamente agarrado, perfectamente formado, por fín respirábamos tranquilos. Otra gran noticia más.

De la mano casi de la ecografía, se aproximaron las fiestas navideñas, y con ellas, las notas de mis hijos. Y quiero dejar aquí constancia de lo que han supuesto para mi, porque a pesar de que casi aplastan a nuestra hija en el anterior colegio al que fueron, ya ha conseguido levantarse, caminar y comienza a correr de la mano de sus ya no tan nuevos compañeros. Gracias a un colegio que ha llenado el tarro de la confianza que le habían hecho añicos en el anterior, aquél con tanto renombre, aquél concertado que quería dárselas de privado y ni siquiera voy a mencionar. Gracias infinitas a un colegio público que cree, confía y acompaña a los niños en su paso por la educación primaria. Gracias a esa escuela sin libos que ha acogido y valorado a nuestro pequeño cerebrito mayor, consiguiendo que amplíe aun mas su potencial. Gracias, La Vitxeta. Equipos como el vuestro hacen que a pesar de todo, una siga creyendo en la buena educación escolar, en los buenos profesores.
Son tantas las dudas que acompañan el difícil camino de la maternidad... Tantas las equivocaciones, las correcciones, las vueltas a empezar... Tantos los miedos, las incertidumbres, las dudas y los terrores propios... Que cuando tus hijos se plantan delante tuyo y te dicen: "mira, mamá, est@ soy yo", no puedes mas que ver a dos enormes personitas, tan completas, tan maravillosas, cada una a su manera.
Ves cómo se superan día a día, como alcanzan sus objetivos, cómo se forman buenas personas caminando su propio camino. Y en todo eso, te dices que "algo estarás haciendo bien", aunque los propios miedos sean tan potentes que no seas capaz de ver mucho más allá de esa pared que te bloquea y aterroriza tantas veces.
Pero, sea como sea, tengamos la parte que tengamos de 'culpa' en ello, haya hecho las reparticiones que haya hecho la genética, lleguemos donde lleguemos, nos caigamos las veces que nos caigamos, y nos levantemos todas esas y alguna más, no puedo más que sentirme orgullosa hasta la última célula de mi cuerpo de los dos hijos tan enormes, tremendamente enormes, fantásticos y maravillosos que tengo. Con sus defectos, con sus virtudes. Con tantos espejos que reflejan y tantas luces que guían.
Por muchas veces que me vuelvan loca, por muchas que me pierda a mi mísma y por muchas veces que dude. No hay dos personas tan valiosas como vosotros en la faz de la tierra, y no hay palabra que sea capaz de expresar la tremenda gratitud que siento de que me hayáis escogido como madre, por tanto que me habéis enseñado y tanto que me enseñáis cada día. Es un honor y un orgullo poder caminar a vuestro lado.


Os adoro, mis locos tesoros, tan diferentes, tan completos, tan únicos.

Y así llegamos hasta el día 31 de diciembre... donde, como habéis comprobado si habéis leído este tocho, tenía que dar las gracias por un año maravilloso. Donde nos apretamos el cinturón pero ampliamos el alma. Claro que no todo fue bueno, hubieron algunas espinas que también nos hacen pensar en seguir mejorando, en alcanzar más objetivos. Pero GRACIAS, porque sin duda, este ha sido un GRAN año.

No puedo desear para el año que viene más que un nacimiento maravilloso para nuestro bebé y que nada empeore. Que esas pequeñas grandes (enormes) cosas que nos trajo el 2013, se queden con nosotros.


¿Recordáis "el tarro de los buenos momentos"? Pues queda recomendadísimo. Es una chulada leer sólo buenos momentos del año que a veces se olvidan y encontrarte tambien con alguna sorpresita de esas que cuidan el alma. ¡Así que apañaros un bote y a llenarlo! Nosotros, repetimos en 2014.
Mamá convergente también pone este año a nuestra disposición un calendario de los objetivos y los deseos imprimible y gratuíto, aunque yo no lo utilizaré esta vez, porque me he hecho con uno chulísimo de mi querida Mafalda para el escritorio y con esta maravilla para la cocina; ¡un calendario familiar para 5 personas! ¡Perfecto! (Mira también este otro modelo)
Y para este año, tan sólo añado una lectura como 'propósito de año nuevo', y no por la lectura en si (anda que me irá de un libro, señor...), sino por lo que en teoría la lectura puede llegar a hacer en tí: "Los cuatro acuerdos"  ¿Lo has leído? A mi me lo recomendó una persona y creo que merece una oportunidad.

Y finalizo ya este post. Mi deseo para vosotros es que este Nuevo Año os traiga logros tan importantes para vosotros como los que yo he conseguido en este 2013.  
FELIZ 2014. 





Puedes desactivar el sonido del blog al final de la columna de la derecha.

Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

11 de diciembre de 2013

En tres estados


Y sentarnos juntas para hablar de nosotras. Y de cuántas cosas han cambiado. Abrazadas, cogidas de la mano. Mira cuánto hay por compartir, cuántas sonrisas, abrazos, palabras y miradas hacen falta, cuántas se echaron de menos, cuántas han de llegar. ¡Toda una vida! ¡Te lo estás perdiendo!
Fíjate, se está haciendo un hombre, nuestro chico grande. Y mírala, qué bonita, dulce y cariñosa es. Un chico listo y luchador, qué orgullosa me siento. El mejor compañero de viaje, qué suerte tener su mano. Y, de nuevo, la vida. ¿Estarás conmigo? Puedo verte llorar de emoción. Qué gran momento se acerca, ¿verdad?

Y poder hacerlo mil veces más. Mil millones de veces más.

Pero me siento a contemplar la quietud del agua, profunda, mansa, y a pasar de puntillas sobre sus solitarias aguas compartiendo la inmensidad, su soledad, la nuestra. Volátil y alterable, dura como el hielo, esquiva como el líquido, en expansión, sin recipiente, como el gas. Tonta, que sigues sin entender nada.

Y volver al suspiro que te siente y te cuenta la doble vida que me inunda, a tí, inundada mía. Que me atrapas en tus aguas y me dejo morir... y respiro... para volver a morir tarde o temprano. Y volver a respirar. Y a morir eternamente, mientras vivo.

¿Dónde está el banco, que no lo encuentro? ¿Quien lo ha quitado? ¿Estuvo alguna vez aquí? ¿Dónde está el banco del suspiro? Me da miedo, no veo nada y está oscuro. Dame la mano, por favor, que necesito andar un trocito contigo. Acompáñame hasta el banco, luz tenue, fuente de vida, pero antes regálame el suspiro.

Y me mezo, en tu estado gaseoso... y voy de aquí a allá, de allá a aquí. Y regreso a mi recipiente cristalino,  el que me da contención. A veces se rompe, me enturbio, me derramo... pero vuelvo hasta el recipiente que me contiene, que me deja verterme en la quietud de tus aguas. Otras veces frío hielo, que irremediablemente acaba por fundirse para volver al estado que necesita de nuevo contención, y derramarme en ti para volver a evaporarme, danzando entre tus gotas, entre la brisa y las hojas, hacia un destino desconocido que me trae de vuelta aquí. Volátil y alterable. Siempre.

Te busco gaseosa para mezclarme contigo. Cristalina para unirme a tu calma, que me rodees, que sientas. Vuelo junto a las mariposas que revolotean en mí, pero volamos solas. Y vuelvo a sentarme, y observo la quietud del agua, profunda, mansa y contemplo su inmensidad, su soledad, la mía. Busco encontrar tus ojos,  tu regazo, tu abrazo, tu presencia. Pero la mirada se pierde en el infinito de una respuesta que no llega, se pierde en la necesidad del fruto que no nace, en la tristeza de la carta no leída, en las lágrimas, cristalinas, que se secan.

Vuelve el eco vacío que no tiene presencia, que no guía ni acompaña, que no llora de alegría ni de pena. El eco vacío del abismo que los años dejan. Repitiéndose, una y otra vez,  la misma respuesta vacía de esperanza.

Y me voy. Me levanto del banco que cada vez es más pequeño, mas lejano, más oscuro, más vacío. Y miro atrás para volver a observar la quietud de tus aguas, deseando fundirme contigo.



Puedes desactivar el sonido del blog al final de la columna de la derecha.

Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

1 de diciembre de 2013

Magdalenas decoradas con fondant (Papa Noel)

Bueno, pues ahora que está tan de moda hablar de 'cup cakes' con 'buttercream', me pregunto yo por qué se le ha robado el nombre a la magdalena riquísima de toda la vida... Normal, de chocolate, con fruta, con frutos secos... ¡magdalenas!!! Y luego también está muy de moda ponerles una crema de mantequilla, algo que a poquísima gente le gusta, que nos llega desde EEUU y que por supuesto, no se llama simple 'crema de mantequilla', sino buttercream que queda más fashionetti... El caso, que paso de estos nombres, que yo hago magdalenas estupendísimas y que a veces las decoro con lo que se me antoja... y siguen siendo magdalenas. Pero eso, que si lo preferís, os dejo con mis 'cup cakes' navideñas... ;)

Mi chico mayor acaba este año la primaria y para recoger dinerete para el viaje de fin de curso, los viernes los papis llevamos, a turnos, bizcochos y otras delicias caseras para que a la salida del cole, los niños puedan venderlas al resto del colegio a modo de merienda y así juntar un poco de dinerillo para aligerar el importe del viaje.

Hoy me ha tocado a mi, y han sido unas magdalenas vistosas para que les ayudase a recaudar más dinerito lo que les he preparado. Son de avellanas y chocolate, aunque también pueden hacerse de plátano y chocolate o del sabor que más os gusten. Están decoradas con fondant, que he teñido en color carne y rojo.

Os dejo aquí las imágenes y os explico cómo las he hecho por si os animáis:


En primer lugar, hay que teñir el fondant. Yo hice 24 magdalenas y utilicé tres trozos de fondant de más o menos 15cm x 4cm, uno que teñí de rojo, otro color carne y el otro se quedó blanco.
Como podéis ver, inicialmente corto con el cortador redondo (un poco más grande que el diámetro de la magdalena, sino luego no nos la cubrirá entera) los círculos que luego cortaremos por la mitad para que sean la cara. Haremos lo mismo con el cortador en forma de flor, para la barba. La parte más pequeña blanca del bigote, está cortada con el que tiene forma típica de galleta, en la foto es el metálico de la derecha. El gorro y la esquina de gorro que cuelga por delante, están cortados con el mismo molde que utilizamos para la cara, lo que pasa es que en este caso, en lugar de cortar el círculo por la mitad, creamos medias lunas con un cortador redondo que tenga un diámetro un poco más grande. Hacemos corte arriba y corte abajo, y lo que nos queda en el centro, son dos picos de gorro, tal y como os muestro en el siguiente dibujo:


La nariz y la punta blanca del gorro son bolitas de fondant, la franja blanca del gorro son tiritas cortadas con regla y cutter y los ojos son bolitas decorativas de caramelo en color negro, hundidas en el fondant.
Yo corte todas las partes primero y luego, rápidamente, monté las magdalenas 'en cadena'. Por si no habéis trabajado con fondant nunca, os diré que el 'pegamento' del fondant por excelencia es el chocolate fondant (ese de reposteria, fundido al baño maría con nata líquida, yo pongo 1 tableta/200ml nata), y el agua, aplicada con pincel y en muy pequeña cantidad, para los detalles.
Así que unté las magdalenas con chocolate fondant por toda su superficie, puse las mitades de barba y cara, y luego con pincel y agua, fui pegando gorros, bigotes, franjas blancas de los gorros, esquinas de los gorros, bolitas y finalmente los ojos.

¿Os animáis?



Puedes desactivar el sonido del blog al final de la columna de la derecha.

Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.